domingo, 9 de marzo de 2008

Últimas novedades.

Después de un gran cumpleaños la semana empezaba con despedidas, los padres y la tía de Almu habían estado de visita y dos grandes amigos también venían a verme, después de la fugaz visita de mi tía estaba deseando que alguien viniera a conocer la ciudad que me ha acogido durante estos últimos meses. El tiempo no acompañó, mala suerte para nuestros huéspedes ya que Irlanda con lluvia es diferente pero aún así fuimos capaces de disfrutarlo al 100%. Pubs, música en directo, “comida de madre” (que ganas de ir a las palmas y saborear la comida de mi abuelita, próximo objetivo aprender a hacer mojo…) cervezas y buena compañía. Yeray y David vinieron a pasar 3 noches, apenas tres intensos días (la edad va pasando factura jeje) el viaje empezó con retraso, pero al fin llegaron a Galway a las tantas de la mañana, la noche se prometía eterna solo un par de meses había pasado desde la última vez que nos habíamos visto pero teníamos que ponernos al día sobre nuestras vidas.

Sábado 1 de marzo, la poca costumbre a la luz mañanera despierta más temprano de lo esperado a mi visita, me toca levantarme. El día empieza cansado pero con ganas de disfrutarlo a tope, desayunamos y vamos destino al centro, caminamos por Galway, corto tour turístico ya que la ciudad es pequeña y lo que mas hay que conocer es la vida de los pubs. Shop street, la catedral, la universidad, y el viento que acompaña el recorrido por el río son clásicos de la ciudad. La tarde se acerca y hacemos un recorrido por mis pubs preferidos: The kings head, Lounge Bazaar, Monroes terminando por el mítico Roisin Dubh, estamos cansados, la lluvia no ha parado prácticamente durante todo el día y mañana nos levantamos temprano que con un poco de suerte no tenemos tan mal tiempo y podemos ir a Connemara, parque natural del condado de Galway.

El día amaneció decente así que decidimos irnos a Connemara, de 10 de la mñ a 5 de la tarde en la guagua, un recorrido que realmente vale la pena para entrar en la Irlanda profunda, en la verde, lluviosa y despoblada isla que se deja querer, que se cuida y de la que poco sabemos hasta que nos realmente nos damos cuenta de que la naturaleza es mas valiosa de lo que pensamos y que nosotros, los humanos, estamos acabando con ella. Llegamos a Galway con ganas de descansar, con solo 3 horas de sueño la noche anterior y un ajetreado día de guagua (la lluvia esta vez se portó) no planeábamos mucho mas que estar en casa, cenar paella que amablemente nos había preparado la madre de Almu y jugar al ya mítico juego de cartas “liar”. Empezamos la noche pronto, tal y como ya acostumbramos por estas tierras, ya entrada la tarde llega Julia y se une al juego, luego lo hace Kathrin y ya por fin estamos todos en la mesa, mintiendo y pasando muy buen rato. La noche acaba, mañana otra vez se madruga esta vez toda despedirse pero por poco tiempo ya que Madrid me espera en menos de una semana…

La semana sigue como siempre, aun no siento la rutina de las clases y empiezo a sentirme mala, la garganta esta pasando factura pero logro pasar por encima de una incipiente gripe que no encontró donde quedarse… Sólo unos días más y estaremos rumbo a España, el tiempo ha pasado volando, tan rápido que tengo la impresión de no haber sido consciente de este mes y medio, pero en buena compañía las horas son segundos. Debido a todo ello, decidimos ir dos días a Cork, 4 horas de trayecto no nos impiden ponernos manos a la obra y sin pensarlo mucho organizamos un mini-viaje a la que es la segunda ciudad mas grande de Irlanda. Hay que aprovechar lo poco que nos queda y mientras me queje de viajar, de eternas horas en guagua y avión será síntoma de que todo va bien…muy bien.

Llegamos a Cork, con la gripe controlada pero con un cansancio impresionante, como de costumbre apenas habíamos dormido la noche anterior y había que guardar fuerzas para aprovechar al máximo el poco tiempo que podíamos estar en la ciudad así que tras un paseo por el centro, una cena y unas cervezas en algún Pub típico nos marchamos a la habitación, mañana es otro día habrá que madrugar y nos esperan otras 4 horas y pico de guagua, ya casi me parecen hasta poco!! En cuanto a Cork, me gustó, parecida a Dublín pero con más encanto, la gente otra vez muy amable (o es el síndrome guía turística??) paseamos, vemos la catedral, el mercado, la zona antigua de la ciudad, sus grandes cuestas, más iglesias, el rio Lee, St. Patricks street, la universidad del siglo XIX...el tiempo nos respetó, un sol no muy típico de esta época nos hizo el viaje un poco mas fácil hasta que de repente llueve sin contemplación y decidimos irnos ya hemos visto lo esencial y al día siguiente nos espera una jornada muy larga, otras 4 horas de guagua a Dublín más el correspondiente avión a Madrid.

Al final el día se alargo hasta las 5 y media de la mañana que logré meterme en la cama, 3 horas y media de sueño mas algo más mientras me desplazo a la capital de Eire son suficientes como para sentirme descansada y con ganas de comerme Madrid esta noche, ahora estoy en el avión, sin sueño y con muchas ganas de ver a mis queridas amigas! Les echaba de menos y ya por fin estoy por aquí, muchas cosas que contarnos, más de dos semanas por delante para disfrutar de nosotras, de Holanda, una semanita de relax en mi querida playa de Las Canteras, la cicer, comida de Tata, más amigos y alguna que otra cosa pendiente, esto no acabará aquí…

P.D. Más de dos horas de vuelo dan para escribir mucho ;)

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